CLUB DE COTORRAS

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Bueno amigos, ya sabéis que me voy a Senegal así que estos días ando con los preparativos. Antes me iré una semana con la familila y despues volando a África. Prometo contaros todo cuando regrese con pelos y señales pero esto no será hasta final de mes.
De momento os dejo una foto para que os echéis unas risas. Besos y buen verano.
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Feliz cumpleaños Joly. Un beso de tus amigas las cotorras.

Felicidades Alivera. Un abrazo de las cotorras.
Feliz cumpleaños!!! Que lo pases muy bien. Besos cotorriles.
"La Cultura, la Educación, la Sanidad, las clases altas, medias y bajas, 
expoliadas. Y el disparate 
administrativo-político-autonómico,
ni tocarlo.
A ver si lo he entendido, señor presidente... Hasta por morirme 
debo pagar un 21 %... A ver si lo entiendo. Insisto.
Alemania tiene 80 millones de fulanos y 150.000 políticos. España,
47 millones y 445.000 políticos. Sin contar asesores, cómplices y 
colegas. O en Alemania faltan políticos, o aquí sobran. Si en 
Alemania faltan, apenas tengo nada que decir. Si en España sobran, 
tengo algunas preguntas. Señor presidente.
¿Para qué sirven 390 senadores (con la brillantez media y la 
eficacia política media de un Iñaki Anasagasti, por ejemplo)?
Subpregunta: si un concejal de Villacantos del Botijo, por 
ejemplo, necesita contratar a 15 asesores... ¿Para qué puñetas 
sirve ese concejal, aparte de para dar de comer a numerosos 
compadres y parientes?

¿Para qué sirven 1.206 parlamentarios autonómicos y 1.031 
diputados provinciales? ¿Sabe usted lo que cobra toda esa gente? 
¿Y lo que come?
Ese tinglado regional, repartido en diecisiete chiringuitos 
distintos, duplicados, nos cuesta al año 90.000 millones de euros.
Con ahorrar sólo la mitad... Eche usted cuentas, señor presidente.
Que yo soy de Letras.

En vista de eso, ¿cómo es posible que el Gobierno de este 
putiferio de sangüijuelas y sangüijuelos se la endiñe a las 
familias y no a ellos? Que en vez de sangrar a esa chusma, se le 
endiñe a la Dependencia, a la Sanidad, a la Educación, a la 
Cultura, al pequeño comercio? ¿A la gente que de verdad lucha y 
trabaja, en vez de a esa casta golfa, desvergonzada y 
manifiestamente incompetente?
A ese negocio autonómico absurdo e insostenible, del que tanta 
gentuza lleva viviendo holgadamente desde hace más de treinta 
años. 17 parlamentos, 17 defensores del pueblo, embajadas propias, 
empresas, instituciones. Negocios casi privados (o sin casi) con
dinero público.
El único consuelo es que a esa pandilla depredadora la hemos ido 
votando nosotros. No somos inocentes. Son proyección y criaturas 
nuestras.
Treinta años engordándolos con nuestra imbecilidad y abulia política.
Cuando no con complicidad ciudadana directa: Valencia, Andalucía...
Con unos tribunales de Justicia cuando no politizados o venales, a 
menudo lentos y abúlicos. El golfo, impune. Y el ciudadano, indefenso.
Esos políticos de todo signo (hasta sindicalistas, rediós) puestos 
en cajas de ahorros para favorecer a partidos y amiguetes.
Impunes, todos.

Me creeré a un presidente de Gobierno, sea del color que sea, 
cuando confiese públicamente que este Estado-disparate es
insostenible.
Cuando alguien diga, señor presidente, mirándonos a los ojos, "voy 
a luchar por un gran pacto de Estado con la oposición"; "me voy a 
cargar esta barbaridad, racionalizándola, reduciéndola, 
controlándola, adecuándola a lo real y necesario"; "voy a 
desmontarles el negocio a todos los que pueda. Y a los que no 
pueda, a limitárselo al máximo. A lo imprescindible"; "aquí hay 
dos autonomías históricas que tendrán algo más de cuartelillo, 
dentro de un orden. Y el resto, a mamarla a Parla".

"Y el que quiera entrar en política para servir al pueblo, que se 
lo pague de su bolsillo".

Pero dudo que haga eso, señor presidente. Es tan prisionero de su 
propia chusma político-autonómica como el PSOE lo es de la suya.
Ese toque de jacobinismo es ya imposible. Tiene gracia. No paran 
de hablar de soberanía respecto a Europa quienes son incapaces de 
ejercerla en su propio país. Sobre sus políticos. Dicho en corto, 
señor
presidente: no hay cojones. Seguirán pagándolo los mismos, cada 
vez más, y seguirán disfrutándolo los de siempre. El negocio 
autonómico beneficia a demasiada gente.

Usted, señor presidente, como la oposición si gobernara, como 
cualquiera que lo haga en España, seguirá yendo a lo fácil. A 
cargar a una población triturada, con cinco millones de parados, 
lo que no se atreven a cargar sobre sus desvergonzados socios y
compadres.
Seguirá haciéndonos aun más pobres, menos sanos, menos educados.
Hasta el ocio para olvidarlo y la cultura para soportarlo serán 
imposibles.

Así que cuando lo pienso, a veces se me va la olla y me veo 
deseando una intervención exterior. Que le vayan a frau Merkel con 
derechos históricos, defensores del pueblo, inmersiones 
lingüísticas, embajadas y golferías autonómicas. De tanto reírse, 
le dará un ataque de hipo. De hippen, o como se diga allí.
Lo escribía el poeta Cavafis en Esperando a los bárbaros. Quizá 
los bárbaros traigan una solución, después de todo. Para esto, que 
nos invadan los bárbaros de una puta vez. Que todo se vaya al 
carajo y el Sentido Común reconozca a los suyos. Si quedan.
Feliz cumpleaños a las dos. Muchos besos, pasadlo muy bien y acordaros de estas cotorras que os quieren.

Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que
económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los
banqueros o la prima de riesgo.
Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por
otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general.
Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la
señora Merkel.
Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país
mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana.
Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza
en la escuela y termina en la clase dirigente.
Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más
populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los
que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que
votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan. Porque son de los
nuestros.
Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por
aceptarla como el estado  natural de las cosas. Sus excepciones, casi
siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.
- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos
al día frente a un televisor que muestra principalmente
basura.
- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente
que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política
internacional.
- Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha
conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo.
- Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en
tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo
desarrollado.
- Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150
mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para
sobrevivir. 

- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que
sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de
un país vecino bromean sobre sus deportistas.
- Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la
creatividad es marginada ?cuando no robada impunemente- y la independencia
sancionada.
- Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración
nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan
ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que
insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para
disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al
compañero que se esfuerza.
- Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo
de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones:
marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la
mediocridad.




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Hola, quería contarles que ayer me operaron mi ojo derecho y salió todo bien. Hoy fui al control y me autorizaron a mirar la tv y usar la pc sin abuso jajaja. Ahora con los dos ojos bien no se me va a escapar nada!!!!Besos a todos.

Feliz cumpleaños milady. Un beso de tus amigas cotorras.
Felicidades chicas. Un beso cotorril para ambas.
Nuestra ricitos de oro particular cumple hoy años. Muchos besos preciosa, se te quiere un montón.
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Hoy tengo que daros una noticia de esas que uno desearía no tener que dar. Ha fallecido el Toto, el marido de nuestra compañera Marieta. 
Siempre hemos estado ahí, tanto para los momentos buenos como para los malos. Desde queremos hacer llegar nuestro cariño y nuestro abrazo a Marieta y decirle que la acompañamos en su dolor, a ella y a toda su hermosa familia.
Un beso muy fuerte Marieta, con todo nuestro cariño.
¡Feliz cumpleaños! Que este y todos los días sean felices para ti y los tuyos.
Patagonia, Pato, Patito, Patricia... ¡Felicidades amiga! Muchos besos de las cotorras.
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Hola Marta, que alegría de leerte, pues de mi vida poco hija, con esta maldita crisis he estado un tiempo sin ordenador, sin internet, y mas liada que la pata un romano como se dice por aqui, ahora esta mi hija mayor por aqui y con el ordenador de ella, cuando puedo cogerlo, intentare meterme a saludar pero es que hay horas, cuando lo cojo que no hay nadie de las chicas de siempre.
Os echo mucho de menos porque los ratos en el chat no los cambio por nada y dile a todo el mundo que me acuerdo mucho de todas, saludos a Cadiz que espero que este muy bien y que a Aura le vaya todo bien, a Gabu, a Cristal, a Iceman, a Algi, a Maria, y a todo el mundo al otro lado del charco porque no me quiero dejar a nadie, las llevo en el corazon, espero que todo el mundo este bien y espero poder entrar en algún momento que estén.
Espero que todo te vaya bien a ti también y a tu familia y cuidarse mucho.
Muchos, muchisimos besos a todas y gracias por acodarse de mi.
Felicidades amiga. Que Valen y Martin te den muchos achuchones y besos de nuestra parte.
Con el funcionariado está sucediendo lo mismo que con la crisis económica. Las víctimas son presentadas como culpables y los auténticos culpables se valen de su poder para desviar responsabilidades, metiéndoles mano al bolsillo y al horario laboral de quienes inútilmente proclaman su inocencia. Aquí, con el agravante de que al ser unas víctimas selectivas, personas que trabajan para la Administración pública, el resto de la sociedad también las pone en el punto de mira, como parte de la deuda que se le ha venido encima y no como una parte más de quienes sufren la crisis. La bajada salarial y el incremento de jornada de los funcionarios se aplauden de manera inmisericorde, con la satisfecha sonrisa de los gobernantes por ver ratificada su decisión.
Detrás de todo ello hay una ignorancia supina del origen del funcionariado. Se envidia de su status -y por eso se critica- la estabilidad que ofrece en el empleo, lo cual en tiempos de paro y de precariedad laboral es comprensible; pero esta permanencia tiene su razón de ser en la garantía de independencia de la Administración respecto de quien gobierne en cada momento; una garantía que es clave en el Estado de derecho. En coherencia, se establece constitucionalmente la igualdad de acceso a la función pública, conforme al mérito y a la capacidad de los concursantes. La expresión de ganar una plaza «en propiedad» responde a la idea de que al funcionario no se le puede «expropiar» o privar de su empleo público, sino en los casos legalmente previstos y nunca por capricho del político de turno. Cierto que no pocos funcionarios consideran esa «propiedad» en términos patrimoniales y no funcionales y se apoyan en ella para un escaso rendimiento laboral, a veces con el beneplácito sindical; pero esto es corregible mediante la inspección, sin tener que alterar aquella garantía del Estado de derecho. Los que más contribuyen al desprecio de la profesionalidad del funcionariado son los políticos cuando acceden al poder. Están tan acostumbrados a medrar en el partido a base de lealtades y sumisiones personales, que cuando llegan a gobernar no se fían de los funcionarios que se encuentran. Con frecuencia los ven como un obstáculo a sus decisiones, como burócratas que ponen objeciones y controles legales a quienes piensan que no deberían tener límites por ser representantes de la soberanía popular. En caso de conflicto, la lealtad del funcionario a la ley y a su función pública llega a interpretarse por el gobernante como una deslealtad personal hacia él e incluso como una oculta estrategia al servicio de la oposición. Para evitar tal escollo han surgido, cada vez en mayor número, los cargos de confianza al margen de la Administración y de sus tablas salariales; también se ha provocado una hipertrofia de cargos de libre designación entre funcionarios, lo que ha suscitado entre éstos un interés en alinearse políticamente para acceder a puestos relevantes, que luego tendrán como premio una consolidación del complemento salarial de alto cargo. El deseo de crear un funcionariado afín ha conducido a la intromisión directa o indirecta de los gobernantes en procesos de selección de funcionarios, influyendo en la convocatoria de plazas, la definición de sus perfiles y temarios e incluso en la composición de los tribunales. Este modo clientelar de entender la Administración, en sí mismo una corrupción, tiene mucho que ver con la corrupción económico-política conocida y con el fallo en los controles para atajarla.
Estos gobernantes de todos los colores políticos, pero sobre todo los que se tildan de liberales, son los que, tras la perversión causada por ellos mismos en la función pública, arremeten contra la tropa funcionarial, sea personal sanitario, docente o puramente administrativo. Si la crisis es general, no es comprensible que se rebaje el sueldo sólo a los funcionarios y, si lo que se quiere es gravar a los que tienen un empleo, debería ser una medida general para todos los que perciben rentas por el trabajo sean de fuente pública o privada. Con todo, lo más sangrante no es el recorte económico en el salario del funcionario, sino el insulto personal a su dignidad. Pretender que trabaje media hora más al día no resuelve ningún problema básico ni
ahorra puestos de trabajo, pero sirve para señalarle como persona poco productiva. Reducir los llamados «moscosos» o días de libre disposición -que nacieron en parte como un complemento salarial en especie ante la pérdida de poder adquisitivo- no alivia en nada a la Administración, ya que jamás se ha contratado a una persona para sustituir a quien disfruta de esos días, pues se reparte el trabajo entre los compañeros. La medida sólo sirve para crispar y desmotivar a un personal que, además de ver cómo se le rebaja su sueldo, tiene que soportar que los gobernantes lo estigmaticen como una carga para salir de la crisis. Pura demagogia para dividir a los paganos.
En contraste, los políticos en el poder no renuncian a sus asesores ni a ninguno de sus generosos y múltiples emolumentos y prebendas, que en la mayoría de los casos jamás tendrían ni en la Administración ni en la empresa privada si sólo se valorasen su mérito y capacidad. Y lo grave es que no hay propósito de enmienda. No se engañen, la crisis no ha corregido los malos hábitos; todo lo más, los ha frenado por falta de financiación o, simplemente, ha forzado a practicarlos de manera más discreta.